from Dear Anxious Teacher

Hurry! The bell is about to ring and that tough class of yours is about to enter the classroom. Your nerves are on edge. You start feeling queasy. Adrenaline makes your heart race and anxiety starts to overwhelm you. What do you do?

Breathe!

4-7-8 method from Dr. Weil.

Breathe in for 4 seconds. Hold your breath for 7 seconds. Release for 8 seconds. Do this for 1 minute.

For the last two minutes, breathe normally. Place your mind on the tip of your nose where air enters and leaves. Try to feel the air coming in and out of your nose. Sounds weird, right? This is meditation. Your mind will keep trying to focus on anxiety, but keep bringing your attention back to this air sensation. If your mind continues to race. Start counting.

Breath in—count your in breaths. 1…2…3…4

Breath out—count your out breaths. 5…6…7..

Do this for 2 minutes. Even if you accomplish 1 focused breath. It could make the difference.

The deep breathing above will help slow down your heartrate and adrenaline. It will help make you feel more calm.

The meditation will create a little space between your anxiety and your mind. This space is like a mini vacation for the mind. Obviously longer sessions are better, but I have meditated for a few minutes and had great results before a stressful class. Try it out for yourself, or download some free meditation apps to help give your mind a break from anxiety. YouTube also has free 3 minute videos to follow.

You will get through this!

 
Read more... Discuss...

from LACAN SOUND SYSTEM

Ultimamente, tem acontecido uma coisa estranha. Quase toda a gente, antes de começar a falar, despe-se e começa a masturbar-se. No início, ficava muito surpreendida. – Afinal, o que vem a ser isto?! Mas depois percebi que é uma patologia generalizada. Agora, deixo-os ali a divertirem-se até que decidam começar efetivamente a conversar.

 
Leia mais...

from Crónicas del oso pardo

Mientras doy los últimos pasos hacia el confesionario, medito sobre la gran culpa que me ha traído hasta aquí.

No es precisamente una culpa. Es más una tragedia, una duda; qué se yo.

Mi hermano, su hijo que es el jefe de ingeniería, su ayudante y yo, que soy el contable de la empresa, fuimos el pasado viernes al Pico de la Hormiga, en las montañas del condado.

Quiso enseñarnos unos terrenos para urbanizar y mientras hablaba del proyecto, movió unas piedras, se despeñó y se mató, allí, delante de todos, sin que pudiéramos hacer nada.

Pero mi caso fue distinto, desde el punto de vista subjetivo. Al escucharlo alardear de los millones que iba a ganar, en ese mismo instante quise que se cayera en el abismo, lo que en efecto ocurrió sin que hubiera una intervención física de mi parte. De hecho, estaba a unos metros de él cuando se precipitó al vacío.

Todos fuimos testigos de que caminó dos o tres pasos mientras hablaba sobre las maravillas de su inversión, el suelo cedió y cayó sin remedio.

Cuando todo fue un hecho consumado, mi sobrino me abrazó y estallamos en lágrimas. Mi dolor, creo, era auténtico. Qué gran hombre.

Aunque me he pasado estos días estudiando lo que he podido acerca del poder de la mente, está claro que la policía no le da mayor relevancia al pensamiento, a menos que acompañe a las acciones. Fue un trágico accidente.

Pero yo estoy frente al confesionario. Soy una persona de fé, me arrepiento de mi horrible pensamiento. ¿Podré vivir en paz?

 
Leer más...

Join the writers on Write.as.

Start writing or create a blog